El pintor Emilio Fernández-Galiano ha fallecido tras una larga enfermedad. Será velado en el tanatorio de Tres Cantos, Madrid, y trasladado a Sigüenza, donde se celebrará una misa en la Catedral de San Pedro al mediodía, seguida de su entierro.
Nacido en Madrid en 1961, Fernández-Galiano estaba estrechamente vinculado a Sigüenza, ciudad de la que se consideraba hijo adoptivo. Compaginó sus estudios de Derecho con su pasión por el arte, formándose en diversas academias privadas y bajo la tutela del pintor Cantero Pastor. Su carrera artística comenzó en los años 80, colaborando con ilustraciones y caricaturas políticas en medios como «Sal y Pimienta» y «El Heraldo». A finales de los 90, se enfocó en la pintura al óleo, destacando en el neorrealismo moderno con influencias impresionistas. Su obra abarcaba desde la figuración y el paisaje urbano hasta la tauromaquia, siendo reconocido por retratos de figuras como los toreros José Tomás y José María Manzanares.
Fernández-Galiano fue un generoso colaborador de Sigüenza, donando en 2011 un retrato del rey Juan Carlos I al Ayuntamiento, que preside el salón de plenos. En 2018, entregó un retrato del rey Felipe VI, reflejando su compromiso con la ciudad y su historia. Además, en 2019 donó un óleo representando una vista de la Catedral de Sigüenza al Cabildo Catedralicio, con motivo del Año Jubilar de la Catedral.
Su obra trascendió fronteras, exponiendo en ciudades como Madrid, Guadalajara, Toledo, Gante, La Haya, Málaga y Nueva York. Miembro activo de la Asociación Española de Pintores y Escultores (AEPE), fue delegado de la provincia de Guadalajara y participó en diversos jurados de pintura, como el Premio Fermín Santos.
Las Cortes de Castilla-La Mancha han lamentado su fallecimiento, recordando su labor como autor de los retratos de los expresidentes de la cámara Vicente Tirado y Jesús Fernández Vaquero. Fernández-Galiano también abogó por una Ley de Mecenazgo que apoyara a los artistas, destacando la necesidad de fomentar el consumo y la apreciación del arte en España.
Su partida deja un vacío en el mundo del arte y en la comunidad seguntina, que siempre recordará su talento, generosidad y compromiso con la cultura.