El 27 de julio de 2024 fue una fecha que permanecerá para siempre en la memoria de Asun y Carlos. En un entorno mágico, rodeados de la calidez de sus familias y amigos, se dieron el «sí, quiero» en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción en Aracena (Huelva). La ceremonia, oficiada por el reverendo padre Manuel Sevillano, estuvo llena de emoción y simbolismo, convirtiéndose en un reflejo de la historia de amor que ambos han construido durante ocho años. Actuaron como padrinos Alfredo Martín Porrino y María del Carmen López Chavarría que lucia un elegantísimo vestido de Teresa Baena. La madre de la novia M.ª Asunción García Ortiz y el padre del novio Carlos Gómez Ruíz, observaron la ceremonia con mucha emoción. Los testigos de dichos fueron Álvaro Rodríguez Márquez y María Dolores Alba Martín, los demás testigos eran amigos y familia, de los novios .Asun, radiante y elegante, lució un diseño exclusivo de Carmen Maza, el vestido de crepé de seda con cuerpo de organza y un adorno antiguo en el escote y la espalda, complementado con un delicado peinado realizado por Inmaculada Guerra y un maquillaje impecable de Cristina, del equipo de Eva Romero. Llevaba consigo no solo la belleza de su atuendo, sino también la historia de su familia: la mantilla de su abuela, las arras de la familia paterna de Carlos y unas alianzas regaladas por su querida amiga Lucía de la Cruz fundadora de We are Candelaria. En sus manos, un ramo de nardos de Melero Floristas, con una cinta de Antiksuk, que añadía un toque de tradición y sofisticación. Los pendientes heredados de su abuela materna Emilia, el anillo con el que Carlos le pidió matrimonio era de Román joyeros y el que le regalaron sus padres el día de la pedida de Jocafra joyeros.
Los zapatos, unas sandalias verdes metalizadas de Figara, durante la fiesta se cambio a unas alpargatas de Laura Rabasco, fundadora de Pitusas
Carlos, por su parte, optó por un chaqué lleno de significado, pues pertenecía a su abuelo materno, Manolo López, ajustado y restaurado por la sastrería Ricardo Pérez. Completó su look con una corbata de Nicolás Hernández Palma, zapatos Guido y unos gemelos familiares regalados por su tío Pepe. Carlos entró en la iglesia con con Ave María Stella (Zubizarreta) y Asun con Canticorum Jubilo, ambos interpretados por el coro Aretiena. El cortejo nupcial lo formaban las sobrinas del novio Carmen y Cristina que llevaron las arras y los anillos y las primas pequeñas de la novia Martina y Triana le colocaron la cola del precioso vestido. Todos los integrantes del cotejo, se portaron de maravilla.
La lectura de la Acción de Gracias escrita por Maria monja de las HAMs y leyó la madre de la novia que junto a su tía Rosa fueron las responsables de la presencia del Simpecado de la Reina de los Ángeles de Aracena, ya que normalmente se sitúa en otra iglesia. La ceremonia estuvo repleta de momentos que tocaron los corazones de todos los presentes. En cada palabra, en cada gesto, en cada mirada, se reflejaba el amor, la complicidad y la alegría de compartir un día tan especial.
Tras la ceremonia, la celebración continuó en Casa Vesta, en Zufre, un lugar con vistas impresionantes a la Sierra. La decoración, sencilla y fresca, con flores en tonos suaves y luces en forma de paraguas, creó un ambiente íntimo y acogedor. El cóctel estuvo marcado por una propuesta gastronómica exquisita de Alberto Mejías, con una selección de aperitivos que deleitaron a los invitados, desde tartar de salchichón hasta mini tortillas de trufa y zamburiñas a la plancha.
El primer baile de los novios fue un momento mágico, con «Je L’aime à mourir» de Pol Granch sonando de fondo, seguido de «Mi Huelva tiene una ría», una canción especial para los abuelos de Asun. La música fue protagonista de la velada, con la presencia de Iliana Labrada en el cóctel, la charanga Los Sones animando la transición a la barra libre, Salea aportando su toque flamenco y el DJ Carlos Fanegas asegurando que la fiesta se alargara hasta altas horas de la madrugada.
No faltaron las sorpresas y los detalles emotivos. Desde la mesa de chuches preparada con cariño por las hermanas de Carlos hasta la presencia inesperada de la Tuna Veterinaria de Cáceres, que recibió a los recién casados a la salida de la iglesia. La entrega de ramos a personas especiales en sus vidas fue otro de los momentos más conmovedores de la noche.
Para Asun y Carlos, lo más importante fue la compañía de sus seres queridos, especialmente la de aquellos familiares que, con avanzada edad o dificultades, hicieron un gran esfuerzo por estar presentes. La emoción de sus padres, la complicidad con sus amigos, las lágrimas de felicidad en los discursos y la energía inagotable en la pista de baile fueron la prueba de que esta boda no fue solo un evento, sino una celebración del amor, la familia y la amistad.
Como broche final, los recién casados iniciaron su luna de miel con un viaje inolvidable por Perú y Colombia, un comienzo perfecto para esta nueva etapa de su vida juntos.